23 noviembre 2008

A punto de estallar


Estar enfadado y a punto de reventar es una sensación extraña. Te sientes como si tuvieras algo metido en la garganta y no te pudieras expresar con la suficiente claridad como para que todos te entiendan.

A la vez, cualquier pequeña chispa puede ser el detonante de una gran explosión, incluso con personas que no tienen la culpa de nada. Y eso, la verdad, es bastante doloroso porque acabas igual de enfadado y sintiéndote culpable.

Por otra parte, las buenas maneras, el saber estar, te hacen que no digas las cosas tal y como quieres decirlas para desahogarte, lo que contribuye a aumentar la tensión interna y las ganas de pegarle un mordisco al primero que pasa por tu lado.

Además a todo esto hay que añadirle la presión de los exámenes y las responsabilidades varias que cada uno adquiere y por las que tiene que luchar, aunque sea dando parte de su tranquilidad y de sus pocas ganas de ver a algunas personas.

Lo peor de todo, es que un día te levantas y de ese enfado sólo queda un rastro: el cansancio. Y el cansacio, amigo mío, es para mí, la más molesta de todas las sensaciones.

No sé, como casi nunca, por qué escribo esto aquí, quizás sea mi modo particular de reventar y mandar al carajo (¡oh, taco sonoro en el idioma castellano!) algún que otro problema y/o preocupación.

5 comentarios:

f.ode dijo...

Siempre viene bien expresar estas sensaciones de una u otra forma. Una buena es escribiendo en blogs :)

Menelwen dijo...

Yo creo que todos deberíamos reventar poquito a poco, para que no salga todo como un volcán.
Me tienes que contar por qué estás cansado esta vez.



Urcoidi

Elessar dijo...

Es interesante ver cómo mucha gente usa esto de los blogs para desahogarse, ¿Cómo se desahogaba la gente cuando no existían?

Nicolás Susena dijo...

Os dejo un enlace a mi blog.
www.coloresperanza.es

alejops dijo...

Muy bien expresado, creo que es lo que sentimos todos.